nov 172008

Hoy, en mi rincón, continuo con las notas que el elfo ha empezado en la otra habitación.
Las cervezas no solo están frias, sino que ya empiezan a agotarse de tanto beber.
Cada gota de alcohol, cada sorbo, se llevan parte del acorde de nuestras vidas y dan paso a la siguente estrofa. Quizás habría que cambiar de canción.
Esta noche la Luna voverá a escuchar nuestra serena locura. Una locura aparente que esconde el sosiego de nuestra cabeza. Una serenidad aparente que esconde la locura del corazón.
Enciendo un cigarrillo y dejo la mirada quieta. Tener la mente en blanco ayuda a la inspiración. Y la imaginación empieza a volar. La música empieza a sonar. La voz se empieza a apagar de tanto usar.
Aún así, con la voz cada vez más desgarrada, hay que seguir cantando, hay que seguir bebiendo, hay que seguir tocando.
Después volverá a salir el Sol, y con la resaca amanecerá un nuevo día que inspirará la siguiente nota. La nevera seguirá enfriando y la música seguirá sonando.
Otra vez una canción triste. Otra vez una bella canción.

 

Me emborraché por ti
y todos me contaron
que te vieron triste

No soy capaz de hablar
no cabe en una noche
lo que yo te quise

Las cosas cambian
la vida mancha
cambiando el color

Anoche me bebí
un litro de mi vida
para ver tus fotos

Y vi salir el sol
sentada en la azotea
entre cristales rotos

Las malas rachas
siempre son largas
yo no puedo más

Y sigo aquí en Madrid
buscando alguna excusa
para estar más cerca

Sin planes sin saber
qué pasará mañana
si el dolor aprieta

Llorando por nada
perdiendo la calma
viviendo al revés

Todo lo que quise decir
y todo lo que dejo por ti
sabes que yo siempre creí
y sabes que te espero en Madrid

Rebeca Jimenez

nov 122008

Se había propuesto no volver a curarlo. Tenía tantas heridas que ya no le cabía una sola sola tirita, una sola venda, un solo remiendo. Esta vez no. Esta vez lo guardaría en una urna, cerrada, con llave, donde no lo pudiera oir latir. Esta vez su corazón se debía dar un descanso, de otro modo, se rompería en tantos trozos que no sabe si sería capaz de reconstruirlo de nuevo.
Lo que no sabía, lo que nadie le había contado, es que eso podía llegar a doler tanto…

jul 302008

Desciende. Despacio. Sin darse cuenta. Poquito a poco. No mira atrás. Aún no es consciente de lo que ha bajado.
Cuando la pendiente empieza a inclinarse, nota que puede haber recorrido más de lo pensado.
Sigue sin mirar atras, no quiere darse cuenta de ello, cree que aún será fácil subir.
Baja más, y más, y más. De vez en cuando mira de reojo y toma conciencia de lo bajado, y entonces intenta subir.
Sube un poco. Cree que puede. Con ayuda. Pero la ayuda falla. La empuja. Y vuelve a caer unos metros más.
Ya no espera manos, desconfía. Ya no tiene nada en lo que apoyar.
Inconscientemente decide dejarse y seguir descendiendo.
Antes de darse cuenta llega al fondo. Piensa en quedarse. Inmovil. Un segundo.
Reacciona. Intenta subir de golpe. Le cuesta. No tiene sujección.
Encuentra un pequeño soporte. Se aferra a él.
Cuando has tocado fondo, piensa, … ya solo queda subir.

Y lo va a hacer, va a subir. Sea como sea. Cueste lo que cueste. … Ya solo queda subir.

may 212008

Hay veces que te sientes tan pequeño, que estás seguro que podrías pasar desapercibido sin problemas porque nadie se daría cuenta de tu ausencia.

mar 122008

Si la vida son 3 días y 1 ya ha pasado ¿por qué empeñarse en perder los otros 2?

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