abr 162009

pasilloEstaba ahi parada en el punto intermedio en el que las cosas no parecen ir para delante ni para atrás. Aquel pasillo era largo, no sabía cuanto, pero sí que ya había recorrido gran parte.

Las habitaciones se sucedían unas tras otras con más o menos coherencia. Delante de si, una puerta cerrada, una habitación más, una incursión a lo desconocido. Detrás de sí, unas cuantos sitios ya pasados.
Algunas habitaciones eran ordenadas, limpias, llenas de buenos recuerdos; otras con cristales rotos, sucias, desordenadas, capaz de entristecer a cualquiera; otras más, las menos, ausentes, espectadoras de una estancia vacía, sin malos ni buenos recuerdos, ocupando todo ese tiempo que la memoria no puede retener.
Cuando en un sitio se ha pasado mucho tiempo hay que cambiar de aires, no es una opción, no hay más remedio. Esta época no suele antojarse buena, desprenderse de lo poco o mucho que se tenga, aún siendo malo, cuesta, mucho, pero en la vida no vamos haciendo lo que queremos, sino adaptándonos a lo que ella nos va deparando.

Y en ese punto, justo en ese punto estaba ahora. Demasiado tiempo en aquella habitación sucia y rota donde cada momento de más quedándose ahí no hacía sino aumentar el desastre. Sabía que tenía que traspasar esa puerta, que debía hacerlo pronto, pero la incertidumbre angustiaba tanto que solamente coger el picaporte hacía temblar. No sabía cuantas habitaciones más quedaban, asi que algo decía que no se podía desaprovechar la siguiente. Ya no hay vuelta atrás, hay que abrir la puerta aún sin fuerzas.
Solo queda esperar que la siguiente sea buena.

4 Comentarios to “Abriendo puertas”

  1. davo dice:

    Chica, pedazo reflexión…me he quedado sin palabras. Total, que me queda claro que cuando este mucho tiempo en una habitación o la limpio o me voy a otra…¿o no es así? ;)

  2. mize dice:

    El pasillo se parece al ala dónde nos tienen encerraos…ojalá pudiesemos cambiar de habitación ;)

    Grande. Grande el relato y el paso.
    Fuerza! la fuerza te acompaña!

  3. malatesta dice:

    Vivo en el número 7,
    calle Melancolía…

    Parece que tú sí cogiste el tranvía que te lleve al barrio de la Alegría. Ya nos contarás si es un buen barrio.

    Besos.

  4. davo dice:

    El gran Sabina…cuánta verdad esconden sus “versos” disfrazados de canciones…

Deja Un Comentario

(necesario)

(necesario)